lunes 14 de diciembre de 2009

Baires in love - 11 de diciembre


Me encanta. Desde la última vez que nos vimos sigo pensando si debería animarme a decirle algo. La ansiedad de mi sábado se hace profunda y larga, mientras me preparo para el show. No me arreglo mucho. Voy a trabajar. Jean, sweater negro y zapatillas All Star rojas. Un look cómodo. Sé que mi tarde va a implicar mucha caminata.





Una vez ahí, necesito una cinta dorada que indica que tengo libre circulación por el predio. Nadie tiene una a mano, por lo que tiene que venir él a mi rescate. Jean oscuro, remera negra. Como siempre. Me encanta. Me saluda y le extiendo la mano. Me roza cuando me ajusta la pulsera. Sonrío. Espero que no me haya visto. O no. Ojala que me haya visto, pienso. “Listo”. Es todo lo que me dice.

Y en lo que va de la noche todavía no cruzamos otras palabras. De lejos lo veo charlar con amigos, gesticular, reirse. No me ve. Soy invisible. Dos horas después, el show comienza. Le consulto por las entradas que me faltan y sigo con mi historia. En medio del show, un llamado me obliga a salir corriendo en busca de su ayuda. Aún sin otro tipo de respuesta más que la laboral, me acerco a mis amigas frustrada. El show llega a su fin y lo veo irse, con otra.
Pero no soy la única que por falta de comunicación podría estar perdiéndose algo mejor. Tengo un amigo que sale con una chica que es azafata nacional. Se ven poco, sólo cuando él le dice de verse. Probablemente, entre vuelvo y vuelo ella llegue cansada, y me la imagino con el uniforme blanco y azul oscuro, sacandose sus zapatos y sentarse en el sillón a ver tele. Probablemente no tenga ganas de salir. Pero siempre, cada una de las veces, que mi amigo la invitó a salir, tuvieron una cita. Él ahora se siente frustrado porque piensa que a ella no le interesa, porque ella no le dice de verse. Sin embargo, él nunca le explicó a la azafata que eso él lo ve como una falta de interés. Y uno no sabe, puede que lo sea, claro, pero puede ser que a ambos les falte comunicarse.
El verano pasado leí un libro “He’s just not that into you”, que poco y nada se parece a la película en la que las historias terminan casi todas con final feliz. En el libro, una y otra vez te explican que cuando un hombre no se acerca, un hombre no te invita, un hombre no te llama entonces no está lo suficientemente interesado. ¿Verdad o mentira? Me pongo en la piel de la azafata. Él no la llama siempre para salir porque imagina que si ella quisiera lo llamaría. Ella piensa que él no está interesado. Ella, entonces, no le dice de verse.

Hablando con él, le expliqué mi hipótesis y me dijo: “pero después de 1 o 2 meses de salir no podés saber si estás realmente interesado, o si te vas a querer casar con esa persona”. Y es cierto. Después de 3 o 4 citas, uno no puede saber qué tan interesado está, y si no está lo suficiente. Quizás, lo mismo podría estar pasándome a mi. Él no se acerca. Yo menos. No nos comunicamos más allá de lo justo y necesario, y nunca sabremos si podría haber nacido aunque sea una linda amistad (aunque mis intereses fueran otros). Ya no lo volveré a ver. Y por culpa del miedo al “justo not that into you”.
Sofi.-



El próximo viernes no te pierdas más desventuras de Sofi y sus amigas. Baires in love. Historias reales de mujeres en Buenos Aires. Escribile a Sofi a bairesinlove@gmail.com y contale tu historia.

Y también suscribite por RSS y recibilo en tu Google Readers!






Share
Delicious
Bookmark this on Delicious

Bookmark and Share

blog comments powered by Disqus
Related Posts with Thumbnails

Espacio de publicidad

Espacio de Publicidad